lunes, 31 de mayo de 2010

OJOS DE GATO



OJOS DE GATO

No quiero que me mandéis flores.
No os ofrezco fidelidad.
Quiero seguir mi camino,
en busca de la libertad.

Me levanto y caliento motores.
Me voy con el viento a otra ciudad,
allá donde el sol me enamore.
¡No hay mejor techo que el cielo para pernoctar!

Para mi, la rutina se esconde.
Seguro que inventé el verbo vagabundear.
La noche es un jardín de brezo y bemoles.
¡Pongo rumbo hacia el azul de la mar!

La ginesta me cubre de olores.
Por mí, nació el viento de mestral.
Con mi moto recorro los margenes
(cubiertos de flores),
en pos de un rayo de luna donde dormitar.

Paro en un hito de la carretera
(música, licores, sudor a humanidad),
para beberme de un trago la vida,
con mi libertad.

Esta misma noche (con música de la buena:
Fito Paez, Sabina, Amaral
y muchos más),
me atrapan tus ojos de gato, en la oscuridad.

En un revuelo de mi falda de gitana,
me pongo a considerar
si no puedo hallar, perdida en tus brazos,
la libertad que busco en mi caminar.

domingo, 30 de mayo de 2010

ULLS NEGRES - OJOS NEGROS


OJOS NEGROS

Els teus ulls, de fosca mirada, em toquen,
els sento cremar dins dels meus ulls,
No té cap mèrit, amor, només es tracta
de que tens els ulls de vellut.

Pupiles d'un marró xocolata,
color café, o negre profund,
que s'enfonsen en un mar de plata.
Que em fan perdre el nord, quan em mires tu.

La teva mirada fosca em captiva,
em deixa pressa de la dolçor dels teus ulls
fugir-ne no vull, em sento segura,
quan navego per la negror dels teus ulls.

Quan em mires amb mirada fosca
i toques intensament tot el que vull,
em deixaria matar, amor, mil vegades,
per un sol esguard del vellut dels teus ulls.


TRADUCCION:

Tus ojos, de oscura mirada, me tocan
siento como queman dentro de mis ojos
No tiene mérito alguno, amor, sólo se trata
de que tienes ojos de terciopelo.

Pupilas marrón chocolate,
de color café o de un negro profundo,
que se hunden en un mar de plata,
Que me hacen perder el norte, cuando me miras tú.

Tu mirada oscura me cautiva,
me deja presa en la dulzura de tus ojos,
huir no quiero, me siento segura,
navegando por la negrura de tus ojos.

Cuando me miras con mirada oscura,
tocas intensamente todo lo que yo amo,
me dejaría matar, amor, mil veces,
por una sola ojeada del terciopelo de tus ojos.

domingo, 23 de mayo de 2010

CUMBRES




(Para Emily Brontë)


Los golpes en mi ventana
penetran en mi penumbra etílica,
encienden mi esperanza de verte de nuevo,
aunque sea para maldecirme.

La noche me trae el eco de tu risa,
y el rumor ligero de tus pasos mientras
me lanzo a través de una lluvia de cristales rotos,
con sangre en mis manos,
vestido con feroz sonrisa,
en mi temor por no perderte,
viejo fantasma que me acechas sin mostrarte,
¡adoro tu crueldad!.

Tiendo mi mano y, por una vez,
no te desvaneces,
dedos de hada presionan los míos.
Y me pierdo en la noche,
como siempre un paso por detrás de ti.
La nieve se funde a nuestro alrededor
mientras subimos hacia las cumbres
a desafiar el viento de los páramos.

En la habitación que dejo,
invadida por el vendaval:
Un hombre muerto,
y un ramito de flores de brezo
como único epitafio para un amor inmortal.

RINCONES


Hay lugares impresos en la memoria,
como deja su huella indeleble en la cera caliente
un sello grabado.

Campos de trigo verde,
que se extienden
al borde de un bosque oscuro.


Hilos eléctricos que reverberan por el calor,
en un camino polvoriento que lleva a ninguna parte.

Hay momentos que la mente guarda para siempre,
como atesora mapas el baúl del pirata.

Una niña atravesando un tronco,
entre aguas turbulentas,
asida a la mano de su padre.
Un pie que resbala y ella queda colgando sólo de su mano.

Hay olores que despiertan instintos atávicos,
como atrae la miel a las abejas:
esencia de jazmín,
olor a pan recién hecho,
tomillo, romero, hierbabuena,
espliego y
limpio sudor de hombre, durmiendo en mí lecho.

PRINCESAS



Ya no quedan princesas a las que salvar del olvido,
cubierta de óxido yace la espada del héroe.
Ya nadie rememora las hazañas de Héctor y Aquiles,
bajo las ruinas de Troya quedó su espíritu inerte.

Ya no custodian los cielos áureos dragones de sabiduría,
esperando para cruzar un mar púrpura.
Y los ángeles se fueron, dejándonos solos,
construidos los puentes en las simas profundas.

En la era de la tecnología,
vagamos a la deriva por rutas inciertas,
perdidos en las brumas de la razón,
sin escuchar las voces que nos susurra el viento.

Al creer en todo, ya no creemos en nada,
el humo del hogar no contiene cenizas de rosas,
que nos recuerden que hubo un tiempo glorioso
dónde lo imposible ponía nombre a las gestas.

Cambiar el rumbo de la realidad tal vez no sea posible,
pero luchar por los sueños está en nuestra naturaleza exacta,
mitad ángeles, mitad demonios,
en esa aceptación está la clave para conseguir otra oportunidad.

EL LADRON EN LA NOCHE

Supe que funcionaria nada mas verte,
al atisbar tu perfil en el coche camino del aparcamiento.
Tus ojos tristes me hablaban incluso en esos instantes
en que brillaba en ellos una luz salvaje,
cargados de dolor.
Y yo respondo al dolor.

Comprendí muy bien tu modo de huir a través de las sensaciones,
de ese sentimiento de fracaso que no me resulta ajeno.
Crucé contigo esa noche la línea invisible que separa
la sensatez de la locura,
mi ladrón exigente de voz suave.

Luego tu sonrisa de niño me desarmó por completo,
lejos de ambiguos juegos, te mostraste en tu vulnerabilidad
y te fuiste a un mundo dónde no puedo alcanzarte
ni ofrecerte mi consuelo.

ALICE


Alice, sentada en un rincón
del cubículo donde está encerrada,
tabiques blancos, un retrete, fluorescente blanco,
el espacio justo.

Sus dedos juguetean con un mechón de su pelo,
como una niña.
Su mente vuela libre.

Oye el rumor de las olas en su corazón.
Nota como el agua moja sus pies
en la arena que se escurre.

Obediente, recoge la pinza del pelo
que flota en el agua del wc,
tal como está
-en cuclillas, rodillas en alto, piernas abiertas-

Sabiéndose observada,
pinza su clítoris,
como le han ordenado que haga.

Una ola de dolor la atraviesa
Oye su voz que le susurra: “¡mea ahora, perrita!”
y la imagen de una rosa abriéndose
flota en la blanca pared.

DISTINTA


DISTINTA

Saberse madura a los quince
no es una panacea

Recuerdo esa mirada de extrañeza
en los ojos ajenos.


Penosa sensación…

Imposibilidad de compartir,
intentando a toda costa
mimetizar comportamientos

Van Gogh sabía de eso...

Después el tiempo te hace darte cuenta
de que es la diferencia
la que te hace brillar.

OLORES


Mi mundo está lleno de olores,
cada olor evoca un recuerdo,
detonante fetichista de momentos,
seleccionados aleatoriamente,
sin que intervenga en el recuento.

Olor a chicle de fresa.
Olor de libros nuevos y viejos.
Fragancia de librerías, viejo olor a colegio.
Olor a tierra mojada.
Perfume de lluvia y cierzo, como agua fresca en tus manos,
que se escurre entre los dedos.

Olor al plástico nuevo
de botas y chubasqueros,
en esa tarde lluviosa que,
jugando a ser médico,
tus manos reconocieron la geografía de mi cuerpo.

Olor a tardes ociosas,
con su perfume de espliego,
dormitando bajo el porche,
(tu pelo amigo del viento).

Olor a menta en mi ventana,
cuando acurrucada te espero.
Después de jugar en el bosque,
olor de furtivos besos.

Olor a tabaco en tu ropa.
Olor a hastío y aburrimiento.
Olor a excitación.
Olor a feria.
Olor a festín.
Olor a sueño.

Y al final de los olores, el retorno a un puerto seguro
al que nos devuelve unos labios con olor a caramelo.

LAGUNA


Un guijarro en medio de la laguna
despierta ondas concéntricas que se expanden hasta el infinito.
Un estímulo que hace mella en el inconsciente
desencadena ondas concéntricas que viajan hasta el epicentro
de nuestro pensamiento racional

En medio de la noche
la laguna refleja una calma engañosa,
su serena belleza oculta, bajo un manto estelar.
los venenos que se esconden en su interior

Cuando sonríes, princesa,
nadie recuerda la laguna,
pero es en los sueños cuando el inconsciente
suele brillar

NO ENVEJECEREMOS JUNTOS


Después de tantos años compartiendo una vida
aun se me hace extraño no despertarme a tu lado.
Al comenzar no sentí ese rayo del que hablan los poetas,
fue mucho después cuando tu presencia se me hizo indispensable,
me hiciste sentir amada y me resguardé bajo tu arrullo,
amigo, amante, cómplice, compañero.
Como si lo nuestro fuera una burbuja, nuestra historia diferente,
nuestro mundo rodeado de murallas inexpugnables,
al abrigo de tormentas que asolaban otras costas.

Muchos envidiaban lo que no comprendían.
Nos miraban y sonreían,
cuando nuestras manos jugaban a encontrarse bajo una mesa,
atraídos como por un imán
Nuestro mundo se redujo a nuestra pequeña familia:
los niños, tú y yo.

No recuerdo cuando todo empezó a resquebrajarse,
La sensación de impotencia, de encierro, de incomprensión
Largas caras, desencuentros, soledad creciente.
Nuestra luna cayó.

No es posible recomponer lo que se rompió en mil pedazos,
toda mi magia no sirve para lograr ese milagro,
pero los sentimientos no se pueden extirpar y lo vivido pesa en el alma.
Es imposible que no seas mi amigo,
no puedo dejar de quererte en cierta forma, de preocuparme por ti,
de esperar que estés a mi lado en momentos difíciles.
Sé que te ocurre lo mismo conmigo,
amigo, amante, cómplice, compañero

Aunque sé que no envejeceremos juntos

DECLARACION

Me he acostumbrado a quererte y ya no me duele
que no me quieras lo bastante
para cruzar los puentes que nos separan.
Para lanzarte sin red al abrigo de mis brazos,
que te aguardan.

Me he acostumbrado a controlar mi amor por ti
a sujetarlo con fuerte brida,
a proporcionarle un nido escondido,
santuario al abrigo de certeras dagas.

Pero nunca podré acostumbrarme a tu ausencia en la noche
A no peinar tus canas
A no gritar mi amor por ti a los petirrojos caídos
A no compartir cena, bromas, sofá y cama
A no bañarnos en un río de agua clara.

Todas esas cosas quedan en el limbo de las posibilidades frustradas
en las que sueño cuando el cielo arde al empezar la mañana.

EL OLVIDO


(Para Robert Louis Stevenson)

Chirría la enseña de la Posada,
ecos de tus pasos por el camino,
tu ascenso balanceante.

No quiero ver si se mueven las cortinas tras la ventana,
ni oir el viento silbar en respuesta tu canción,
colándose por las rendijas

Nadie encontró jamás el cofre del pirata muerto,
quedó a salvo tu secreto.
Tu posesión más preciada, yace durmiendo
bajo la pesada losa de las herencias ignoradas,
a salvo de ojos codiciosos.

En los páramos, la soledad se extiende
como una mancha gris hasta el horizonte,
cubriendo de forma definitiva
hasta el recuerdo de tu nombre, viejo capitán.

CAJITA DE MAR


Me enamoré de ella revolviendo en una tienda
en un pueblo de la costa.
Cuando la vi quedé prendada de ese sabor a mar,
de la delicadeza de las caracolas, sus colores irisados.
Una cajita para guardar los tesoros.

Y la compré, muriéndome de envidia de que no fuera mía.
Pensé que le gustaría, pero cuando se la iba a dar
Ella, mi madre, dijo: “ah que bien, te has comprado un regalo”

Y supe que me había vuelto a equivocar.

DRAGON


DRAGON

Dragón de cenizas de lluvia, llamas a mi ventana,
rompiendo la fortaleza que con tanto esfuerzo construí.
Lágrimas como ácido, lentamente me diluyo en ese lago.

Si no soy, dejaré de sentir.

Dragón de cenizas de lluvia, dibujas en mi puerta sombras ominosas
que se escurren hacia el núcleo de mi razón.
Seda negra en tus alas, que me envuelven en un abrazo.

Si no soy, dejaré de sentir.

Dragón de cenizas de lluvia, abres a mis ojos pozos incandescentes
a los que nunca hubiera querido acceder.
Aliento de azufre envenena mi corazón atrapado.

Si no soy, dejaré de sentir.

CYBER

A través de la cam entrase n mi habitación,
desconocido sin nombre.
Nada sabes de mí,
nada se de ti.
Pero eso acrecienta el atractivo.
Fuerzas centrífugas del deseo,
relojes que coinciden en el tiempo,
hacen que el fuego se instale en el hogar,
al otro lado del espejo de Alicia,
a través de la cam.
Juegos transgresores que ahuyentan la soledad,
puente tendido entre mundos.
Empatía extrema que, por una noche,
aleja los viejos fantasmas de la soledad,
hace volar, de nuevo, las mariposas negras.

No hay que pedir cuentas,
no hay que saber nada más
que lo que desee el otro enseñar.
No tienes que mostrar nada de ti en realidad.
No hay peligro –estás en casa-
!no tienes que exagerar!.
No tiene mayor importancia:
sólo es sexo por la cam.

CINE



Susurros de seda,
luz que inunda la pantalla,
mi mundo se despliega en imágenes,
caigo atrapada por la zarpa que me transporta
al lugar en que Bois-Gilbert lucha a muerte con Ivanhoe
pero Rebecca es siempre más bella adornada de lágrimas.

La mano de Dustin Hoffman (tal vez Benjamín Bradock)
se detiene en los pechos perfectos
de la Sra. Robinson y su torpeza es la mía
cuando se hunde en el azul de la piscina
para transformarse en la sombra alargada de los Siete Samuráis
que agigantan la ascética figura de Yul Brinner,
en un pueblo mexicano dónde los buenos aun ganan
(¿Cuándo empezaron a perder?, ¿Recuerdas eso?).

Me postro de rodillas en la arena contigo, Taylor,
aunque los que maldices hace tiempo que son pasto del olvido,
aunque la esperanza se perdió detrás de la silueta de una ruina
en la playa del mañana.

En el jardín de los Finzi-Contini,
las rosas continúan floreciendo
y Micòl juega al tenis, rubia melena al viento,
otra princesa olvidada…
El bien y el mal juegan a los dados una partida eterna
en la medianoche de un jardín velado.
El sur es siempre el Viejo Sur, amigos...

Una gota de agua se diluye
en las profundidades del Sietch Tabr,
su sonido traspasa las barreras,
esfuma las fronteras entre los mundos.
El olor de la melange,
cargado de oscuros presagios, todo lo invade.


Y para mí, siempre el imborrable recuerdo
de las lágrimas que la lluvia deja
en el rostro de Roy, el Replicante.

ANGEL


Ángel de lágrimas negras, te intuyo al anochecer,
cuando los taxis abren sus ojos de gato en la noche.
En ese vello erizado en mis brazos,
en un escalofrío en mi piel.

Ángel de ojos de piedra, noto tu aliento de hielo en mi nuca,
pero no me alejo.
En tu mano la espada no puede ser cruel.
Anhelo la caricia de tus alas, quizás me lleven en pos del viento,
¡sé que no escaparé)

Ángel de seda negra, no siento temor si me abrazas,
si me llevas contigo, no gritaré.
Ángel de boca suave, negros ojos, dura piel,
me estremezco cuando me tocas.
¡Háblame de tu infierno, cuéntame como es!
¡Embáucame con tus sentidos¡
¡Haz que me olvide de mi amor por él¡

LA NIT (LA NOCHE)

La nit
La nit em porta el teu amor al capvespre,
flor secreta que s’obre només per mi.
El vent del matí esborra les teves petjades,
però cada nit la rosa es torna a obrir.


Vaig teixir un tapís de flors vermelles
per aixoplugar-nos tots dos del fat,
però el vent del nord ha marcit les roses,
ha posat gotes de gebre dins la meva sang.


El destí ens fa jugar amb cartes marcades,
udular com gossos a la cara fosca de la lluna.
(Creus en un destí, amor meu?
Lluitaràs per mi?)


Des de l’altre cara del mirall et miro i tremolo
-tanta joia per viure, tant d’amor per gaudir-
Figures canviants del que som.
El que podríem ser xiscla des del silenci.


I el Lleó d’Oz te un cor covard.





Traducción:


La noche me trae tu amor al atardecer,

flor secreta que se abre sólo para mí.

La brisa de la mañana borra tus huellas,

pero cada noche esa rosa se abre de nuevo.

Tejí un tapiz de flores rojas

para resguardarnos los dos del hado.

El viento del norte marchitó las rosas

y puso gotas de escarcha en mi sangre.

El destino nos hace jugar con cartas marcadas,

aullar como perros a la cara oscura de la luna.

(¿Crees en un destino, amor mío?

¿Lucharás por mí?).

Desde la otra cara del espejo, te miro y tiemblo

-tanta felicidad por vivir, tanto amor por gozar-

Figura cambiante de lo que somos.

Lo que podríamos ser grita desde el silencio

y el León de Oz tiene un corazón cobarde.


Girona, 2008

SOMOS AGUA


Nací en el agua, como todos.
Aun puedo ver los destellos de un agua verde
dónde me formé antes de olvidar.
Antes de los cinco ya no recordaba nada.
Pero somos agua principalmente:
gotas azules que se mueven
al ritmo ciego de los deseos.
Charcos que se extienden hasta el infinito,
más allá de los abismos dónde nunca llega la luz.
Agua que fluye por encima de la forma que nos sujeta
y se expande sin contención,
porque somos agua.

Nos movemos con el flujo de las mareas, al ritmo de las fases de la luna
tan simple como eso …
llevamos el mar incorporado en nuestro código genético:
su fuerza y su inconsistencia,
su levedad, sus crueles embates.
Como el mar, borramos las huellas de nuestros crímenes,
siempre de camino hacia el olvido.

Somos la gota en el manantial, persistente, deformando la roca
destilando los residuos que forman nuestro paisaje.
Estalactitas como dagas, hijas del agua que nos conforma.
Ningún dique puede contenernos, está en nuestra naturaleza
sobrepasarlos, romper los muros de contención,

Las murallas fueron hechas para sujetar las rocas
Pero nosotros somos, casi por entero, agua,
y su belleza estallando
forma parte de mí.



Girona, 11 de abril de 2010

COMO YO TE QUIERO ("LA PASION ROMPE DIQUES")


Los colores que te iluminan te hacen diferente,
corren bajo tu piel al ritmo de los tambores.
Intento seguirlos con el dedo y me bañan en su luz,
hilos de seda que te recorren.

El amor es la última perversión.

Un sorbo de libertad para suicidas emocionales como yo,
viajeros atrevidos a merced de la luz de los sueños.

Percibo tu mirada de un modo que me inquieta, amor ...
me acaricia el viejo embrujo, me entristece, me hace llorar tu ausencia,
sin que sea la miseria exactamente, por hablar con las bellas palabras prestadas
por Paul Éluard.

La diferencia la marca tu mirada, mi percepción de ti.

Los tambores viven en un cielo de genciana,
en la tristeza cargada de matices de tu mirada.

Cada elección es también una renuncia.

Los hilos de seda atan igual que las cadenas.
Afirmar que el amor no existe es también una falacia.
No, no es una vieja mercancía que se vende con película y banda sonora,
sino algo real que nos envuelve con dardos envenenados.


Te quiero con un sentimiento cálido como una floración tardía.
Con lágrimas que brotan rompiendo diques.
Con tanta fuerza que basta para alfombrar de rojo los senderos ocultos de tu corazón.

Te anhelo, como a mis hijos cuando eran niños.
Me gustas, como el olor a hierba segada.
Me llenas, como un aguacero de mayo.
Me crispas, como la nieve lanzándose furiosa contra los cristales en una tormenta perfecta.
Me acaricias, como el fresco olor de las sábanas limpias.
Me asustas, como uno de los nueve infiernos de Zandru.
Me haces vibrar, como el salitre golpeando la roca.
Me haces gritar, como el primer orgasmo.

Me muero, por el negro de tus ojos, amor, cuando me miras.

LOBO (MUNDOS LIBRES)

Corría, en pos del olor de la presa.
Sus hermanos corrían con él,
borrachos con el miedo que percibían.

Su aullido coreó el grito de la victima y se elevó en un canto.

A sus pies, la presa atrapada en una zarza,
mirándole aturdida, mientras él lamía las gotas de sangre.

La marcó con su olor, con su saliva, con su orina.
Era suya.
La desnudó, ciñó a su cuello la cuerda, ató sus manos,
y la condujo a su guarida.

LA CUEVA (CONTINUACION DE BRUJA)


LA CUEVA


Lentas gotas lamen las heridas
que el tiempo labró en tus estancias.
Se disuelven como perlas en el agua.
Murmullo íntimo que envuelve mis pasos
en la oscuridad anciana.

La vida se abre paso aquí también en otro plano,
una realidad tan lejana
que ni siquiera sé que existes,
que a veces te niego en mi alma.

Me envenena tu belleza amarga
pero no me canso de visitar tu escondite secreto,
vieja bruja, mi antepasada...
nunca entendí tu propósito,
!qué importa! no sirvió para nada.

Viento de murciélagos batiendo sus alas,
negras rocas, altos cielos que se abren al mañana.
Mis manos, que no son mis manos, aletean como humo en la hora temprana
con la gracia que perdimos entre metales y espadas.

Fuiste la alondra y el halcón.
Fuiste roca.
Fuiste agua.
Fuiste consuelo.
Fuiste dolor.
Fuiste temor.
Fuiste esperanza.

Ojos verdes, negro pelo,
flota en el aire tu perfume de manzana.

La soledad que impregna las rocas,
el lento goteo del agua,
las heridas incandescentes,
que nunca fueron curadas.
Impregnan de un humor amargo
la cueva desde dónde me hablas.

Un escalofrío en tu noche
desencadena en mi mañana
vientos cargados de moho, sal y el rumor del agua.

Un aleteo de pájaros me trae tu corazón roto a mi ventana.

BRUJA

Miro mis manos que no son mis manos.
Las veo como nos vemos sin reflejarnos en un espejo,
pero sé que no son mías.
No soy yo, sin dejar de serlo.

Es fría la cueva ,
y en la antesala tengo miedo de subir las escaleras,
que me conducen en ascenso
hacia un trono de madera,
vieja atalaya de sueños.
Antiguo como el gneis de la roca,
oscuro como el cieno,
incierto cómo el mañana,
idolatrado y obsceno.

Estas manos, que no son mías,
tienen largos dedos
y, al ladear la cabeza,
veo flotar en el aire
la nube oscura de mi pelo.

Esta mujer es más fuerte,
pero tiene mucho miedo,
y me habla en la distancia
sobre el poder de los sueños.
La soledad del oráculo,
necesidad in crescendo
de conocer un mañana
que no soportan incierto.

No se quién eres, Señora,
pero siento que un hilo nos une,
salvando muros de tiempo,
a través de mis sueños.

!Quiero hablarte de Cassandra!
!Quiero salvarte! … si puedo.

MADRID

Madrid es un horno cuando apenas te has ido.
Mis pasos me llevan por un sendero de hierba,
cuando camino sin rumbo,
bajo el rocío inesperado de los aspersores que inician su ciclo.

No dejo de ver tus ojos
y el aire me devuelve,
en un espejismo de ondas hertzianas,
tu voz de ladrón suave en la noche.
No he cortado la conexión,
sigo cautiva en tu calma.

Siento una alegría furiosa al notar el dolor de mi cuerpo.
Me duele cada centímetro de piel,
soy como un juguete que ha sido usado largamente,
hasta la saciedad.

Sobrecarga de sentidos,
oscuras ojeras violáceas,
que me recuerdan la noche,
tramposamente marcada,
de momentos perecederos,
envueltos en hilos de plata.

Oigo tu voz de nuevo,
atravesando la membrana
que protege mis recuerdos,
mientras los arcoiris se reflejan en el agua,
bailan ante mis ojos,
reverberan en mi alma.

Junto a la estatua del Angel Caído,
viejas sombras se derraman
del horizonte blanquecino,
en esta tibia mañana.

Y sonrío, porque oscuros fuegos arden en las imagenes de los ángeles.

ABISMO

Estoy desnuda y le grito al abismo,
el viento desordena mi pelo como un antiguo amante,
recorriendo sendas ocultas.

Nada temo.

Tocan mis pies el borde y es como si tuviera alas,
rocas impregnadas de sal,
convencimiento profundo de que nada puedo cambiar,
sin embargo, nada temo.

Tal vez creas que me has ganado,
la banca siempre gana.
Pero mi naturaleza obstinada juega a mi favor.
Nunca me rendiré,
seguiré levantándome una y otra vez.

Así que apuesta fuerte.
Juega para ganar.
Y yo seguiré buscando la finta entre las fintas,
que me permita derrotarte.


Porque nada temo.

BOSQUE

Guardo su recuerdo aunque tú no lo sepas:
dos locos sueltos por el bosque esa noche de octubre.
En la ciudad, una isla sólo nuestra,
esa noche que me seguiste
bajo un cielo lleno de promesas.

Ahora, en mis paseos solitarios, escucho ese latido especial,
levanto la vista y ahí está otra vez,
la danza de las hojas con el viento,
que susurra una canción familiar.

No me canso de mirar como flotan en el aire,
como caen en lluvia lenta, silenciosa,
y me uno a ellas, cómplice, como único fondo el cielo,
mi alegría es tan intensa, que podría morder el aire.

No es la suya la belleza estática de un paisaje en un cuadro,
son las fuerzas vivas del bosque
y yo ardo también con sus notas salvajes,
aunque pasan desapercibidas, aunque nadie las oye.

Como una bruja remota, levanto los brazos bailando,
formo parte de otra danza mayor,
todo está más lleno de vida que cualquier otra cosa,
recordándome que soy parte de un ciclo eterno
de un mundo que no me es ajeno
pero al que damos la espalda

Pero aún no…
Ahora llegó la hora de la danza de las hojas y el viento.

Grito de renovación del bosque,
que cada octubre nos regala esa danza para que nos unamos a él
Para que bailemos… a merced de viento.