domingo, 23 de mayo de 2010

ALICE


Alice, sentada en un rincón
del cubículo donde está encerrada,
tabiques blancos, un retrete, fluorescente blanco,
el espacio justo.

Sus dedos juguetean con un mechón de su pelo,
como una niña.
Su mente vuela libre.

Oye el rumor de las olas en su corazón.
Nota como el agua moja sus pies
en la arena que se escurre.

Obediente, recoge la pinza del pelo
que flota en el agua del wc,
tal como está
-en cuclillas, rodillas en alto, piernas abiertas-

Sabiéndose observada,
pinza su clítoris,
como le han ordenado que haga.

Una ola de dolor la atraviesa
Oye su voz que le susurra: “¡mea ahora, perrita!”
y la imagen de una rosa abriéndose
flota en la blanca pared.

No hay comentarios:

Publicar un comentario