domingo, 23 de mayo de 2010

COMO YO TE QUIERO ("LA PASION ROMPE DIQUES")


Los colores que te iluminan te hacen diferente,
corren bajo tu piel al ritmo de los tambores.
Intento seguirlos con el dedo y me bañan en su luz,
hilos de seda que te recorren.

El amor es la última perversión.

Un sorbo de libertad para suicidas emocionales como yo,
viajeros atrevidos a merced de la luz de los sueños.

Percibo tu mirada de un modo que me inquieta, amor ...
me acaricia el viejo embrujo, me entristece, me hace llorar tu ausencia,
sin que sea la miseria exactamente, por hablar con las bellas palabras prestadas
por Paul Éluard.

La diferencia la marca tu mirada, mi percepción de ti.

Los tambores viven en un cielo de genciana,
en la tristeza cargada de matices de tu mirada.

Cada elección es también una renuncia.

Los hilos de seda atan igual que las cadenas.
Afirmar que el amor no existe es también una falacia.
No, no es una vieja mercancía que se vende con película y banda sonora,
sino algo real que nos envuelve con dardos envenenados.


Te quiero con un sentimiento cálido como una floración tardía.
Con lágrimas que brotan rompiendo diques.
Con tanta fuerza que basta para alfombrar de rojo los senderos ocultos de tu corazón.

Te anhelo, como a mis hijos cuando eran niños.
Me gustas, como el olor a hierba segada.
Me llenas, como un aguacero de mayo.
Me crispas, como la nieve lanzándose furiosa contra los cristales en una tormenta perfecta.
Me acaricias, como el fresco olor de las sábanas limpias.
Me asustas, como uno de los nueve infiernos de Zandru.
Me haces vibrar, como el salitre golpeando la roca.
Me haces gritar, como el primer orgasmo.

Me muero, por el negro de tus ojos, amor, cuando me miras.

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