domingo, 23 de mayo de 2010

CUMBRES




(Para Emily Brontë)


Los golpes en mi ventana
penetran en mi penumbra etílica,
encienden mi esperanza de verte de nuevo,
aunque sea para maldecirme.

La noche me trae el eco de tu risa,
y el rumor ligero de tus pasos mientras
me lanzo a través de una lluvia de cristales rotos,
con sangre en mis manos,
vestido con feroz sonrisa,
en mi temor por no perderte,
viejo fantasma que me acechas sin mostrarte,
¡adoro tu crueldad!.

Tiendo mi mano y, por una vez,
no te desvaneces,
dedos de hada presionan los míos.
Y me pierdo en la noche,
como siempre un paso por detrás de ti.
La nieve se funde a nuestro alrededor
mientras subimos hacia las cumbres
a desafiar el viento de los páramos.

En la habitación que dejo,
invadida por el vendaval:
Un hombre muerto,
y un ramito de flores de brezo
como único epitafio para un amor inmortal.

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