domingo, 23 de mayo de 2010

DECLARACION

Me he acostumbrado a quererte y ya no me duele
que no me quieras lo bastante
para cruzar los puentes que nos separan.
Para lanzarte sin red al abrigo de mis brazos,
que te aguardan.

Me he acostumbrado a controlar mi amor por ti
a sujetarlo con fuerte brida,
a proporcionarle un nido escondido,
santuario al abrigo de certeras dagas.

Pero nunca podré acostumbrarme a tu ausencia en la noche
A no peinar tus canas
A no gritar mi amor por ti a los petirrojos caídos
A no compartir cena, bromas, sofá y cama
A no bañarnos en un río de agua clara.

Todas esas cosas quedan en el limbo de las posibilidades frustradas
en las que sueño cuando el cielo arde al empezar la mañana.

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