domingo, 23 de mayo de 2010


EL LADRON EN LA NOCHE

Supe que funcionaria nada mas verte,
al atisbar tu perfil en el coche camino del aparcamiento.
Tus ojos tristes me hablaban incluso en esos instantes
en que brillaba en ellos una luz salvaje,
cargados de dolor.
Y yo respondo al dolor.

Comprendí muy bien tu modo de huir a través de las sensaciones,
de ese sentimiento de fracaso que no me resulta ajeno.
Crucé contigo esa noche la línea invisible que separa
la sensatez de la locura,
mi ladrón exigente de voz suave.

Luego tu sonrisa de niño me desarmó por completo,
lejos de ambiguos juegos, te mostraste en tu vulnerabilidad
y te fuiste a un mundo dónde no puedo alcanzarte
ni ofrecerte mi consuelo.

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