domingo, 23 de mayo de 2010

EL OLVIDO


(Para Robert Louis Stevenson)

Chirría la enseña de la Posada,
ecos de tus pasos por el camino,
tu ascenso balanceante.

No quiero ver si se mueven las cortinas tras la ventana,
ni oir el viento silbar en respuesta tu canción,
colándose por las rendijas

Nadie encontró jamás el cofre del pirata muerto,
quedó a salvo tu secreto.
Tu posesión más preciada, yace durmiendo
bajo la pesada losa de las herencias ignoradas,
a salvo de ojos codiciosos.

En los páramos, la soledad se extiende
como una mancha gris hasta el horizonte,
cubriendo de forma definitiva
hasta el recuerdo de tu nombre, viejo capitán.

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