domingo, 23 de mayo de 2010

NO ENVEJECEREMOS JUNTOS


Después de tantos años compartiendo una vida
aun se me hace extraño no despertarme a tu lado.
Al comenzar no sentí ese rayo del que hablan los poetas,
fue mucho después cuando tu presencia se me hizo indispensable,
me hiciste sentir amada y me resguardé bajo tu arrullo,
amigo, amante, cómplice, compañero.
Como si lo nuestro fuera una burbuja, nuestra historia diferente,
nuestro mundo rodeado de murallas inexpugnables,
al abrigo de tormentas que asolaban otras costas.

Muchos envidiaban lo que no comprendían.
Nos miraban y sonreían,
cuando nuestras manos jugaban a encontrarse bajo una mesa,
atraídos como por un imán
Nuestro mundo se redujo a nuestra pequeña familia:
los niños, tú y yo.

No recuerdo cuando todo empezó a resquebrajarse,
La sensación de impotencia, de encierro, de incomprensión
Largas caras, desencuentros, soledad creciente.
Nuestra luna cayó.

No es posible recomponer lo que se rompió en mil pedazos,
toda mi magia no sirve para lograr ese milagro,
pero los sentimientos no se pueden extirpar y lo vivido pesa en el alma.
Es imposible que no seas mi amigo,
no puedo dejar de quererte en cierta forma, de preocuparme por ti,
de esperar que estés a mi lado en momentos difíciles.
Sé que te ocurre lo mismo conmigo,
amigo, amante, cómplice, compañero

Aunque sé que no envejeceremos juntos

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