domingo, 23 de mayo de 2010

PRINCESAS



Ya no quedan princesas a las que salvar del olvido,
cubierta de óxido yace la espada del héroe.
Ya nadie rememora las hazañas de Héctor y Aquiles,
bajo las ruinas de Troya quedó su espíritu inerte.

Ya no custodian los cielos áureos dragones de sabiduría,
esperando para cruzar un mar púrpura.
Y los ángeles se fueron, dejándonos solos,
construidos los puentes en las simas profundas.

En la era de la tecnología,
vagamos a la deriva por rutas inciertas,
perdidos en las brumas de la razón,
sin escuchar las voces que nos susurra el viento.

Al creer en todo, ya no creemos en nada,
el humo del hogar no contiene cenizas de rosas,
que nos recuerden que hubo un tiempo glorioso
dónde lo imposible ponía nombre a las gestas.

Cambiar el rumbo de la realidad tal vez no sea posible,
pero luchar por los sueños está en nuestra naturaleza exacta,
mitad ángeles, mitad demonios,
en esa aceptación está la clave para conseguir otra oportunidad.

3 comentarios:

  1. Cerramos constantemente puertas a nuestra espalda, aislando todo aquello que no sabemos explicar y que, por abandono, nunca llegaremos a entender.
    Por el retorno de las princesas...
    Un beso.

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  2. Hola gato, me alegro de verte por ti... de hecho, por ahora, eres mi único seguidor, mi nuevo blog está en pañales y tengo mucho trabajo por hacer, material por subir, enlances que poner...

    Es verdad que cerramos puertas... siempre que pienso en esto, recuerdo aquello de las puertas de la percepción de W. Blake... aqui quería hablar de un presente que a veces percibo mediocre. Siento que vivimos de espaldas a la naturaleza, colgados todavía de la teta tecnológica, cuando la razón nos sugiera que casi está agotada esa vía. Pero, más allá aun, hay una falta casi total de ideales, metas ... cosas en las que creer o par las que luchar. Los anti-heroes están bien, pero la ambigüedad tiene un limite.

    Que bien se está a tu vera, gatito... te mando un beso.

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  3. Rose, no sé cuál es el idioma en que me hablas. Es ese idioma que entiendo, que en ningún sitio aprendí y el que, no obstante, siento como propio. Gracias por transportarme, de nuevo, hacia el misterio. (Hay quien para vivir necesita huir de él, yo, en cambio necesito navegar en bellas inexactitudes que se me antoja que arriban, acaso por un instante, en una pequeña orilla de verdad o que a ella se aproximan. ¡Tu eres una fantástica tabla salvadora, en la que me embarco siempre que puedo!. GRACIAS por compartirte.

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