domingo, 6 de junio de 2010

AGUA


Los juncos avanzan en el agua bajo un cielo brujo,
alfombras de hojas secas se entremezclan en el suelo,
las ondas les empujan hacia el centro del lago, allá donde todo es posible
en el centro del lago…
Jirones de niebla acarician las colinas en un beso amargo.
No hay salida… murmura el viento silbando entre las ramas que rozan el agua.
El principio y el fin rozan el infinito en una hipérbole imposible

Lejos quedaron los días de sol reverberando en el lago
y los juegos de los niños chapoteando en el agua.
Atrás esos cielos de un azul diáfano
con la claridad mágica de las horas felices,
que envolvían con un cinta jirones de tiempo

¿Por qué no adentrarse en el silencio uniforme de las horas eternas?
¿Por qué no yacer junto a las sirenas varadas?
Los ciclos se repiten oscilando en el mar de las horas.
Quizá fuera posible encaramarse a la barca de Osiris
y así alcanzar la ansiada renovación

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