domingo, 6 de junio de 2010

cita a ciegas . segunda parte



CITA A CIEGAS SEGUNDA PARTE

El hielo se estaba derritiendo. Notaba como el agua resbalaba de su sexo abierto, mojaba sus muslos, pero ya no estaba tan fría. Su orgasmo remitía, pero aun notaba electricidad en sus cabellos, aun estaba estremecida, envuelta en esa pegajosa y dulce oscuridad. Su sexo palpitaba como si fuera un organismo aparte, como si tuviera vida propia.

El le acariciaba los cabellos sudorosos. Le sujetó la cabeza y la ayudó a beber otro vaso de agua. Empezaba a tener ganas de orinar pero no se atrevía a decirlo. De pronto otros dos cubitos de hielo se introdujeron en su coño, por sorpresa y algo que no era un vibrador, algo duro y blando al mismo tiempo lo ayudó a introducirse más profundamente.

Oh!, por favor, por favor, déjame!, te lo ruego, que es?, que es lo que me metes?

Silencio, pequeña zorra…. –susurró El en su oído- No te he dicho que puedas hablar.

De pronto sus manos dejaron de tocarla. Quedó flotando en el vacío sensorial y su mente, sin poder evitarlo, empezó a divagar:

Se ha ido de la habitación. No le oigo. Tengo miedo. !No es capaz de dejarme aquí! atada y sola. Le conozco, es mi amigo. !Nunca lo haría¡.

A pesar de su confianza, el temor se infiltraba en sus venas, hacía que la adrenalina se disparara. Y ese mismo miedo hacía que su excitación subiera aún mas. Estaba empapada, penso:

Es una prueba. Está jugando conmigo, con mis temores. Hemos hablado de ello. Sabe que temo a la oscuridad. Quiere fomentar mi inseguridad para desestabilizarme. Es un reto para El. !Soy un reto¡. Conoce mi capacidad para manipular usando mi voz, usando mis gestos, por eso no me permite hablar. !Confío en él¡. Confío en El. Confío en El…

De pronto el sonido de la puerta al cerrarse. Ella contuvo un sollozo. Era una mujer orgullosa. Durante unos instantes, permaneció en silencio e intentó asosegar los latidos desbocados de su corazón.

Volverá, volverá en pocos minutos. Es parte del juego, estamos jugando –sí?, jugamos?-

Acalló la voz rebelde de su otro yo. Esperó en silencio, cada vez mas nerviosa, todos sus sentidos aguzados, alerta, las aletas de su nariz temblando, el cuerpo en tensión, intentando no tirar de las cuerdas que la sujetaban a la cama. Su imaginación, esa imaginación de la que ella se sentía orgullosa, ahora resultaba una maldición mas bien. Recuerdos de películas. Parajes de novelas. Monstruos de la infancia. Todo acudía a fin de echar mas madera en el fuego de incertidumbre en el que ardía. Qué pasaría a continuación?.

Un leve crujido. Estaba segura de que no lo había soñado, había sonado a su derecha. Estaba sola realmente? Y si no estaba sola, era su amigo, su cómplice, su mentor, el
único que estaba allí?. Era El quién estaba allí?.

La invadió el pánico:

No conoceré el miedo. El miedo mata la mente. Afrontaré mi miedo. Abriré mi ojo interior y escrutaré su paso por mi interior. Allí donde el miedo haya pasado ya no habrá nada que temer. Solo estaré yo.

Recitaba la vieja Letanía de las Benne Gesserit, su talismán de la infancia. Y notó como la familiar calma se apoderaba de su mente y a continuación de su cuerpo. La vieja sensación de estar libre, de recuperar el control de si misma.

Sonó una carcajada y unos pasos se acercaron. La mano de El le arrancó el pañuelo de los ojos. La luz la deslumbró. Quiso frotárselos con las manos, pero al intentar hacerlo notó sus ligaduras.

¿Como lo has hecho?. He seguido paso a paso tu proceso: inseguridad, temor, pánico… se notaba en tus gestos, en el rictus de tu boca, en la forma en que te movías, todo lo que las cuerdas te permitían… y de golpe…. Zas! Te has metido en tu isla, en tu rincón secreto, has recobrado tu yo. ¿Qué voy a hacer contigo, pequeña?.


Su mirada amable, su sonrisa, la rudeza de sus gestos que chocaban con sus manos educadas…de pronto ella sintió una oleada que la llevaba a su playa. Se sintió suya.


FIN DE LA SEGUNDA PARTE

2 comentarios:

  1. Supongo que lo correcto sería sentir angustia con la lectura de esta segunda parte, pero...
    En cualquier caso es perfecta.
    Un beso.

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  2. Lo único correcto es lo que te hace sentir al leerlo, y si lo que sentiste es excitación ... siento que he cumplido con mis expectativas al escribirlo.

    Un lametón,

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