domingo, 20 de junio de 2010

EL DOLOR DE LAS LILAS


El dolor de las lilas

Dime, pequeño Eliot por qué pensaste en abril para tus lilas,
y donde dejaste escondido su recuerdo,
la pasión de hundir tus dedos en ella como en la tierra húmeda
de la cruel primavera.

Yo tengo, a cambio de su recuerdo, un lilo Juana de Arco,
de inverosímiles lilas blancas
en el balcón donde las hago posar desnudas.
Sé que las lilas no sirven para azotar,
pero sí para olvidarte en la tierra muerta.

Sé, pequeño Eliot, que sufriste en el infierno de las palabras,
pero hoy jugaremos con tus versos como con el barro fresco,
donde crecen las lilas.

J.A. 2010

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