jueves, 10 de junio de 2010

INTOLERANCIA


INTOLERANCIA

CAPITULO I

REBEN

Reben miraba el fuego y la figura de Jules que se recortaba contra el fondo de las llamas. El siempre la hacía sentir incómoda. No podía dejar de ser consciente de que estaba con un ser de otro mundo, totalmente distinto a su especie. Un ser que no era como su gente, que sólo era una parte y no un todo. Una mitad.

Intentaba razonar y decirse que sólo eran prejuicios, que ese ser era tan humano como ella y que debía liberar su mente y tratar de ver sólo lo que les unía y no las diferencias. Por otro lado, ella era una persona que se jactaba de su mente abierta, comprensiva, no en vano era profesora de Antropología en una prestigiosa universidad. Sabía perfectamente que ser distinto no era malo y que la uniformidad no era condición sine qua non para ser aceptado
Aún así miraba a Jules con desconfianza y recelo y le odiaba por ser distinto, por hacer que ella se sintiera siempre de ese modo por hacer que permaneciera siempre en uno de sus lados cuando ella era un todo.

Por obligarla por su propia naturaleza tullida, con su modo de ser extraño y alienígena, a permanecer siempre bajo esa forma.

No era natural........nadie podría convencerla nunca de que era una opción tan válida, tan buena como la de su propia especie.


JULES

Jules se mantenía apartado del campamento porque allí estaba Reben. Se negaba incluso a mirarle detenidamente (y también se negaba mentalmente a pensar en eso como "ella"). Sabía que por el bien de la Convención Galáctica y como enviado de su mundo debía colaborar con Reben -al igual que Reben debía colaborar con Jules para bien de su mundo y de su especie-, y su carácter disciplinado por años de permanencia en el Ejército le ayudaban a ello, pero no podía evitarlo.

Sentía una aversión totalmente natural ante la naturaleza extraña, alienígena de Reben. Era algo instintivo. No podía encajarle de ningún modo y no sabía muy bien como tratarle.

Sus superiores le habían explicado las cosas y él procuraba entenderlas pero era algo tan insólito que le superaba.

Intentaba pensar en Reben como en "ella ", ya que sus manifestaciones físicas al encontrarse con él, en su única compañía durante el tiempo que durara ese maldito experimento aprobado por la Convención, eran las de una hembra. Pero era incapaz de negar su conocimiento, de ahogar lo que sabía y nunca podría verle como a una mujer y en consecuencia tratarle como a tal.

MORBIUS Y STEVEN

En sus respectivos puestos de mandos, el Profesor Morbius, líder del Mundo de Darkill y el General Steven Hazel, comandante en Jefe de la Flota Estelar Terrestre observaban a sus enviados.

Morbius habló primero por el intercomunicador, su suave rostro tenia un aire triste al hablar, aunque resultaba difícil leer las emociones en su rostro de facciones cambiantes.

El Experimento era un fracaso total. Y las dos especies estaban condenadas si no llegaban a aceptarse y verse como iguales.

En el Mundo de Darkill eran todos hermafroditas, el sexo no era determinante de la personalidad, ni de la valía de la persona.

El sexo era cambiante, como cambiantes eran sus rostros, moldeables. Uno/a era macho o hembra en función del sexo que decidiera adoptar la persona que tenías mas cerca en tu entorno, en función de como te hacía sentir o qué sentimientos despertaba en ti o tu en él/ella.

A veces uno/a necesitaba, tenía, mostraba una urgencia por ser suave y femenino. Mostraba esa faceta porque te sentías así. En otras uno/a eras masculino y mostrabas tu virilidad en forma orgullosa. Tu otro yo. Dos caras de la moneda. Un todo, sí, aunque solo una parte de lo que era una persona.

Era posible que la parte femenina de los darkillianos no fuera exactamente como la de las hembras de la Tierra. Y también era probable que su parte viril no fuera exactamente igual a la de los hombres terrestres.

O eso pensaba Morbius, ellos/as eran moldeables, fluían y cambiaban y no aceptaban estereotipos sexuales.

Steven Hazel, pensaba que en la Tierra los hombres nunca eran mujeres, ni las mujeres hombres, aunque fuera en forma temporal. No existía esa posibilidad -aunque algunos hombres estaban atrapados en cuerpos de mujer y algunas mujeres en cuerpos de hombres-

Todos eran solo una de las dos partes y si había partes distintas dentro de ellos allí permanecían.

Steven Hazel pensaba todo esto y pensaba en lo curioso que era que el viera ahora esto como una "riqueza", después de años de tratar con Morbius y de empezar a comprenderle. Pero sabía que la mayoría de su gente era como Jules Logan.

Morbius también sabía que su gente era mayoritariamente como Reben.

Así que debían abandonar el proyecto de colaboración y sus beneficios y vivir sus vidas y proyectar su futuro de forma individual en la Galaxia.

Hazel pensaba que eso les llevaría con el tiempo a combatir entre ellos por la hegemonía, al menos a los hombres -que eran sin duda mucho más agresivos que los darkillianos-

Morbius sabia que su raza debía tender un puente entre sus dos mundos o sucumbiría, pero no podía encontrar el modo de soltar ese puente.

Quizá no fuera posible, quizá siempre se rechaza lo que es distinto....

1 comentario:

  1. Aunque no tenga demasiado que ver, me recuerda a una peli: "Enemy Mine"
    Excelente relato, pero me he quedado con ganas de que "pasara algo". Aunque puede que me esté precipitando y esto continúe...

    No debe ser tan malo eso de "cargar" con los dos sexos a cuestas...

    Un beso.

    ResponderEliminar