miércoles, 9 de junio de 2010

RITUAL


RITUAL
UNO
Arrastro las hojas secas y salvo una del olvido
(la que tiene sangre verde, ocre, marrón rojizo).
Mis pies despiertan ecos adormecidos de bosque tardío al correr.
Vuelo a través del otoño,
con mis pies de Wendy, por el Ensanche barcelonés
hacia Nunca Jamás.
Las hojas muertas me saludan, murmuran mi canción.

DOS
La tramontana choca como un tren descarrilado contra la muralla de cipreses.
Me he escurrido por debajo de los troncos entrelazados y me enfrento al viento.
Escondida en un mundo polvoriento (privado)
diviso por entre los párpados entrecerrados la llanura de mi Ampurdán.
El maíz crece en susurros, rodeado de campos de un verde apagado.
Los bosques me gritan su furia, sus raíces
llegando a lo más hondo, me cantan su canción.
¡Sólo yo la entiendo!
¡Para mí se ha escrito!

Lanzo el libro que vuela y vuela, hasta caer en el barranco,
Me pierdo en el lujo de mi soledad.

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