jueves, 24 de junio de 2010

Solsticio






Esto me recuerda algo que ronda mi cabeza hace días: ¿está relacionada la capacidad de sentir con la capacidad de sufrir?. Quiero decir: ¿cuánto mas complejo eres, cuánto mas profundamente sientes las cosas, más te afecta todo, no?, lo bueno y lo malo. Vuelas muy muy alto y muy arriba, pero sondeas abismos que a veces resultan intolerables, te hundes.

Afortunadamente están la imaginación, la amistad, la pasión, el sexo, los libros,los hijos, escribir, que te cuenten historias, la lujuria, la música, el sentido del humor, el amor, los perros y los gatos, el anhelo de saber, el otoño,los sueños, las personas buenas, las películas, los hombres... por fortuna, algunas personas podemos meternos en la piel de otras (reales o imaginarias) y vivir experiencias que no son nuestras. Otras vidas. Por fortuna, algunas personas, a veces, cometemos locuras.

Y están las noches de verano, con su tibieza perfumada, sus terrazas al fresco en medio del bosque, al lado del mar ... esas terrazas. En mi ciudad también están en los árboles, en un gran parque, en medio de la ciudad. Una acequia lo bordea y, si te apartas un poco, puedes ver los patos de cuello verde mirándote curiosos. Solo deslizándote unos pasos mas allá, el silencio del bosque … los
árboles que te hablan … el misterio.

He puesto mi cama bajo la ventana. Ahora tumbada puedo ver las estrellas. El 10 de agosto iré al monte a ver la lluvia de estrellas fugaces. No sé si soy demasiado mayor para pedir un deseo, aunque eso jamás me ha cortado para nada. Anoche encendí velas, de todos los colores, en mi ritual. La noche de ayer es de las últimas fiestas paganas que nos quedan: la noche del solsticio de verano. La tradición más común, es bailar en torno a la hoguera. Para algunos atrevidos, saltar a media noche la hoguera en llamas, mientras pides un deseo, o saltar, en la orilla, siete olas mientras piensas en algo que deseas ver cumplir.

Hogueras, hogueras de mi infancia.

Hogueras en cada esquina, en cada cruce de las calles,quemando el asfalto. Los niños corriendo salvajes, de calle en calle, buscando mas combustible porque todo tenía que arder esa noche. !Fuera de control¡. !Totalmente fuera de control¡. Verbenas de San Juan, espiando a los mayores, sus rituales, sus bailes, escondida bajo la mesa. Niña solitaria, con un montón de cómics entre las manos, y ya sintiendo el fuego en mi interior. Vestido rojo con escote barco, anclas de color blanco. Rizos castaños revoloteando al viento, escondida tras las rosas color de te de mi madre.

Mi cama mira ahora al Norte. Pienso que voy a dormir mejor.

2 comentarios:

  1. Mágica y pagana la noche de San Juan.
    Vivos recuerdos

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  2. En efecto, sombra sin nombre, es una de las pocas festividades paganas que nos quedan. También te trae recuerdos a ti?

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