sábado, 12 de junio de 2010

VIENTO



VIENTO


Hay un viento que conozco
y él conoce siempre mi dirección.
Me lleva a su lado en las noches estrelladas,
le abro el portal de mi corazón.

Es un pequeño viento cambiante,
inconstante, infiel, caprichoso,
como yo.

Baila entre las acacias.
Besa las hojas de las encinas.
Tiñe de plata los olivos.
Trenza las agujas de los pinos.
Arremete contra los cipreses.

Cambia, como mis estados de ánimo
(hoy llueve, mañana luce el sol).
Yo diría que me conoce,
que comprende mi corazón.

Ese viento me enseñó la música,
abrió puertas a mundos que son y no son,
lugares que sólo vivían
en la fábrica de sueños, en mi interior.

Empatiza con lo que quiere la gente.
A cada uno le sirve de fuente de inspiración.
A los tímidos les da valor.
A los callados les regala elocuencia.
A los tristes, melancolía.
A los románticos, un toque de pasión salvaje.
A los perversos, un rayo de inocencia.
A los pesimistas, una brizna de ilusión.

Es un viento humilde, no tiene nombre siquiera,
pero si lo sientes llegar,
deja abiertas puertas y ventanas,
no permitas que pase de largo en tu estación.

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