martes, 13 de julio de 2010

El color rojo - capítulo 7 - De nuevo, Julián




Preludio

Bajaba las escaleras corriendo, como de costumbre, enfundada en sus vaqueros rotos, el bolso cruzado en bandolera sobre el pecho, cuando casi tropieza con Julián, que salía de su apartamento. Le echó un buen vistazo, sólo para comprobar que seguía encontrándolo muy atractivo. Llevaba unos pantalones claros -tejanos desgastados- y una camisa a cuadros, con las mangas arremangadas, por encima de una ligera camiseta. Sus ojos claros, destacaban entre la maraña de su pelo oscuro, que olia a limpio. Sus manos, tenían ese vello oscuro en el dorso, que a ella le parecía tan sexual, que la descomponía tanto. Cuando él le sonrió, ella, a su pesar, le correspondió con la más radiante de sus sonrisas. No quería complicaciones sentimentales. No estaba preparada para eso.

Salieron juntos a la calle, y, sin saber cómo, surgió la invitación a la que Ang no supo negarse. Luego pensó que lo había llevado muy mal, aunque, después de todo, le apetecía salir con él esta noche. Había que reconocerlo: le gustaba. ¿Qué mal había en eso? Julián tenía un buen polvo, -se dijo-. Ella era muy sexual, y bastante promiscua, pero eran sólo rollos de una noche o poco más. No tenía novio ni nada que se le pareciera. Más tarde, mientras desayunaba junto a la máquina de las bebidas, decidió que si surgía tema esta noche, no dejaría escapar la oportunidad.

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