viernes, 2 de julio de 2010

En el bar


PROLOGO

Una voz puede contar una historia y la relatará tal como la vivió. Muchas voces pueden relatar un mismo suceso, un mismo periodo de tiempo pero cada una de ellas nos dará su propia versión.
Contaré mi historia con mi voz, porque es la mía, la única que tengo. Así fue como lo viví.

INTRODUCCION:

EN EL BAR

Hubo un tiempo anterior al bar y también un tiempo posterior. Pero ese periodo, que no llegó a diez años en el tiempo, fue determinante porque llegó con el despertar de la conciencia. Dicen que llega un momento en el que un niño es consciente de sí mismo como individuo, como entidad con vida propia, separada de la de sus padres. Esa edad suele estar fijada alrededor de los siete años (con todo el componente mágico que tiene el número siete). Es la edad en la que se adquiere un cierto conocimiento, dejando a un lado la irresponsabilidad de la primera infancia. La edad del sentido común.

Por esa razón, cuando mis padres arrendaron el bar, acabados de cumplir mis siete años, sentí que empezaba a vivir realmente, como si todo lo anterior estuviera sumergido en una bruma de la que se escapaban contornos más reales, difíciles de olvidar.
Cuando dejamos el Bar, yo estaba en plena adolescencia. Atrás quedaron, entre aquellas viejas paredes, en ese jardín, toda mi infancia y mi despertar como mujer.

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