sábado, 10 de julio de 2010

El color rojo - Capitulo 4 - Julián



Julián
El té estaba caliente, humeaba. La reconfortaba sentir su calor a través de sus manos apretadas contra la taza. Desde la cocina, Julián le hablaba: una cháchara ligera, que la permitía seguir la conversación y continuar con su línea de pensamientos.

Porque la situación en Wonderland ha cambiado mucho desde que te fuiste -decía- ¿recuerdas a Martín? Ahora trabaja para PrimerTime, y le va genial, al parecer...
Entró con las manos envueltas en guantes térmicos, sujetando con firmeza una bandeja, en la que destacaba la superficie esponjosa de un enorme bizcocho. Tenía un aspecto delicioso.

. ¿Encima, sabes cocinar? -le dijo, con un amago de su antigua sonrisa.
¡Sí! -respondió, Julián- !Claro¡, es una condición sine qua non si quieres tener alguna esperanza de éxito con las chicas -sonrió-- En mi caso, es mucho mas crucial porque soy un caso difícil, je...
No sé -respondió, Ang- yo te veo bien...con todo el equipo necesario y todo eso... -dijo, Ang, en forma deliberadamente vaga.

Cortó una porción más que generosa y se la sirvió en un plato llamativamente amarillo. Ang se había visto obligada a subir al piso de él, después de que la encontrara en el parque, medio desnuda y con un conato de ataque de nervios.
No le había hecho la menor pregunta. Con la habilidad de un prestidigitador, dispersó al grupo de curiosos, le colgó de los hombros, descuidadamente su propia chaqueta,y la tomó con decisión del brazo, llevándola de vuelta a casa.

Le conocía porque habían trabajado juntos hacía más de un año (en otra vida... le susurró su mente) y pronto habían simpatizado. Cuando ella dejó Wonderland, habían perdido el contacto, por eso se sorprendió, hacía unos dos meses, al coincidir en el rellano de su escalera -él cargado con toda clase de bultos y maletas, en un evidente muestra de que se estaba mudando allí-. De pronto, no supo como reaccionar (porque Julián formaba parte de su antigua vida, y no había sitio para nadie en ella), pero luego se encogió de hombros y le dedicó una sonrisa auténtica. Era un buen chico.
Tampoco es que, en este tiempo, hubiera propiciado cualquier tipo de contacto con él, excepto el ocasional de encuentros esporádicos en las zonas comunes del edificio. Sencillamente ella seguía con su vida -sus amigos internautas, sus aventuras, sus juegos de rol en la red- y él con la suya, fuese la que fuese. El en su piso -en el tercero segunda- y ella en el sexto segunda.
No sabía siquiera si compartía su piso con alguien, y, al pensarlo, miró inquisitiva a su alrededor, en busca de alguna pista que le permitiera deducir la presencia de otras personas.
Julián siguió su mirada y, al parecer, adivinó lo que pensaba.
- Vivo con Alex, un amigo de la facultad, pero ahora está pasando unos días fuera, de vacaciones con su familia, en Italia.
Ajá... -Ang,le miraba, invitándole a continuar. Pero él cambió de tema.
¿Puedo preguntarte si aun te dedicas a la programación? -le ofreció otra taza de té, pero ella la rechazó y se levantó al hacerlo.
Sí, aun trabajo en lo mismo. Has sido muy amable, pero tengo cosas que hacer -anduvo hasta la puerta con una decisión que no sentía. Debía reconocer que algo en él le atraía (¡basta de subterfugios! Te pone cachonda como una perra, se sincera contigo misma...).
Subió las escaleras de dos en dos, sin mirar atrás, con los ojos de él clavados en su nuca.

2 comentarios:

  1. Muy lindo blog, me ha gustado mucho.

    Puedes visitar el mío cuando quieras

    http://rinconantologico.blogspot.com/

    ResponderEliminar
  2. Me he permitido enlazarte al mío. En realidad los dos blogs... si tienes algún inconveniente, sólo dímelo, es que me ha gustado lo que he visto y leído.

    un abrazo,

    ResponderEliminar