domingo, 8 de agosto de 2010

El color rojo - capitulo 17 - La trampa




Ang está empezando a tener sentimientos por Julián, un tanto contradictorios; por un lado, se siente muy a gusto a su lado, protegida; por el otro, a veces cree que está entrando en una jaula de la que le costará escapar. Están en un bar al que suelen acudir, en Chueca, tomando un aperitivo.

- Tenemos las de ganar para que ese tío se pase media vida encerrado. Tu eres una víctima, por aquello de la violación -dice, bajando la voz.

- Lo que le pase, se lo merece! -remarca- !por todo lo que ha hecho! Pero sobre todo, por lo que te ha hecho a ti.

Ang bebe su cerveza, directamente desde la botella. Levanta la mirada y siente ojos clavados en ella. Un hombre, de mediana edad, sentado en la barra la mira como si quisiera comérsela. Desvía la mirada.

Después, en el piso de Julián, todo es pasión, mezclada con ternura.

- !Juro que te protegeré! -le dice- ¿sabes? Pronto volverá Alex, mi amigo, mi compañero de piso. Voy a tener que hablar con él. Ahora necesito intimidad, eh … -la mira sonriente-

Ang se siente inquieta ante la idea de compromiso que asoma, cada vez en forma mas persispente, aunque, por primera vez en mucho tiempo, se está abriendo a otro ser humano. No puede dejar de ver eso como algo positivo. Se pregunta qué pensaría su psiquiatra de ello. También si puede volver a visitarlo, después del escándalo del otro día en la consulta (no es la primera vez... -rebate su pepito grillo particular-).

El mensaje colocado en Facebook para Nigromante, ha tenido respuesta, es decir, Ang tiene constancia de que se ha leído, que tratándose de un tipo escurridizo como Nigromante, es tanto como decir que ha aceptado el encuentro. La cita es, en primera instancia, en casa de Ang, el próximo viernes, a medianoche. Una hora muy apropiada -piensa, Ang, con un rastro de su antiguo humor (¿qué mas da la hora, pequeña estúpida? -responde en forma inmediata su otro yo- cuando lo que va a ocurrir es el desastre total?).

Con un movimiento de hombros se deshace de los pensamientos agoreros. Como alternativa le ha ofrecido al hacker, encontrarse a la 1 de la madrugada en “Demonium”, ese bar al que suele acudir, en Chueca. Finalmente, de nuevo el piso de Ang, a las 2 en punto de la madrugada. En todas las citas, ha dejado un margen de una hora para que acuda a la cita.

Julián, es un buen estratega y ha blindado el piso con dispositivos espía, a fin de estar en contacto con ella en todo momento. Después de un exhaustivo examen, no descubrieron traza de dispositivos similares instalados allí por Nigromante, por lo que llegaron a la conclusión de que éste la vigila mediante un dispositivo móvil, a corta distancia -tal vez en la calle-.

Así, de este modo, Julián está preparado para verla y oírla, para estar al tanto de todo lo que ocurra y acudir a la menor señal de peligro, a una indicación discreta de Ang, cuando pronuncie la palabra adecuada, que han convenido. Antes de eso, Julián habrá hecho una llamada anónima a la Policía para que acudan inmediatamente.
Han hecho durante la semana toda clase de ensayos para comprobar la eficiencia de los aparatos y la capacidad de respuesta. Todo ha salido a pedir de boca.


- Pero no saldrá como esperamos, Jules, -le dice mirándole con sus ojos inmensos, de un verde algo turbio-.

- No actuará de la forma que esperamos. Nos sorprenderá de nuevo.

- Lo tengo todo previsto, pelirroja, no te preocupes por nada, pero, eso sí: tenemos que cortar toda comunicación entre nosotros, a partir de este momento. Lo siento, niña, no sabes como voy a echarte de menos... no creas que voy a abandonarte, te seguiré mediante la vigilancia que tenemos montada... voy a saberlo todo de ti, me sentirás a tu lado... -parecía muy triste al decir estas palabras, preocupado por ella, y Ang se sintió culpable-.

- Tengo un amigo en la Policía, sabes ... me he asegurado de una pronta respuesta.

-!Sin decirle apenas nada! No me riñas! -acalló así la pronta respuesta de Ang-. De todos modos, lo tengo todo controlado, mira...

-¿Una pistola? !no me lo puedo creer! ¿te has vuelto loco? -Ang, retrocedió con disgusto.

-!No quiero que, de ningún modo, lleves un arma! !las carga el diablo! !sólo nos traerá problemas!.

Julián la abraza y parece que le ha convencido. Se besan otra vez, y la lleva de nuevo a la cama. Todo parece volver a la normalidad, pero, en los ojos de Julián -cuando ella no le mira- se lee una determinación que hace pensar todo lo contrario.

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