martes, 14 de septiembre de 2010

El Fantasma de la Opera




Es una historia que me apasiona: romanticismo en estado puro, envuelto en unas imágenes de gran belleza. El film del año 2004, es, quizá, la versión que más me gusta (justo al contrario con lo que me ocurre con la versión más actual de "Cumbres Borrascosas", de la que prefiero -con mucho- la versión de Merle Oberon por encima de la de Juliette Binoche). Es una producción inglesa, dirigida por Joel Shumacher, e interpretada por Gerard Butler, una maravillosa y joven Emmy Rossum en el papel de la adorable Christine. Y muchísimos mas buenos actores, de los que destaco Minnie Driver, Miranda Richardson y Gerard Butler, sin despreciar a nadie, porque todo el elenco me parece extraordinariamente acertado. La fotografía de John Mathieson me parece delicada, hermosa en todos sus matices, y le da a la película una ambientación misteriosa, y unas imágenes de una belleza increíble.

El argumento es muy conocido y se basa en la novela "Le Fantôme de l'Opéra" de Gaston Leroux. Debo hacer una mención especial a la música, porque es de esa clase que no puedes obviar. Te arrastra con ella, te lleva consigo durante todo el metraje.

Me gusta mucho el prólogo en blanco y negro, con el cual, Raoul nos introduce a través de sus recuerdos en la historia de lo que una vez acontenció en el teatro de la Opéra. Ese "fantasma" que resulta bello y elegante, a pesar de su rostro desfigurado, que oculta -parcialmente- bajo una máscara blanca. Ese ser que habita en las profundidades del teatro. Oculto del mundo, perseguido por sus propios fantasmas, por la crueldad con que ha sido tratado. Envuelto en su música, que le eleva por encima de todas las miserias, a la que adora. Música que le ha salvado del abismo y le ha convertido en un hombre culto, hábil, brillante, aunque viva en las cloacas. El ha creado un reino subterráneo, dónde es feliz.

Hasta que conoce a Christine.

En ella encuentra a la persona ideal para interpretar su obra. Lo convierte en su razón de vivir. Lucha por situarla por encima de la Diva, de la primma donna. Como un caballero andante luchando por la justicia, por la belleza, por el talento y la inocencia.

Y, en ese papel, es dónde brilla Christine por excelencia. Encarna a la perfección la inocencia, el talento que no sabe reconocerse. La actriz que la interpreta es muy joven, con una larga y suave cabellera rizada, castaña, una piel delicada, unos ojos inmensos, una juventud real,no fingida.

La escena en la que Raoul la corteja bajo la ligera nevada, los copos deslizándose, cayendo suavemente sobre su pelo, sobre sus labios ... el Fantasma, celoso, muerto de celos ante el avance del pretendiente inesperado. La dulzura de Chistine, que echa desesperadamente de menos a su padre y confunde al Fantasma con el "Ángel de la música" del que le habló su progenitor. Los escenarios, tan bellos y al mismo tiempo con un espiritu tan adecuado a la época. Esos candelabros que iluminan con una luz de otro tiempo, que son amables al derramar claridad, incluso en las profundidades. Esos aposentos en el fin de los mundos, esos espejos, el piano, el maniquí que representa a la joven dama. Todo se conjuga para que nos sintamos en otro tiempo, viviendo en una época que no es la nuestra, pero sintiendo que podemos transitar por ahí, espiando a través de un falso espejo, una historia romántica como las de antes, que me ha robado el corazón.

Gerald Butler me parece que brilla, en su interpretación del Fantasma. Y todos ellos cantan sus canciones, exepto la actriz Minnie Driver, que no tiene voz para ello. Y eso me parece que tiene mucho mérito y hace más creíble aun su actuación. Me parece que Minnie canta alguna canción en los créditos.

Y aqui os dejo algunas fotografías para ilustrarlo todo.

Aunque no sea una película de estreno, os recomiendo encarecidamente su visionado.

2 comentarios:

  1. Tuve ocasión de asistir a esa función en un teatro de Broadway. En mi modesta opinión, es mucho más espectacular que la película. Imagínate la barca "navegando" sobre un escenario tan vacío que es impoible imaginar el truco, mientras del suelo surgen candelabros enormes. O la gigantesca lámpara, precipitándose desde el techo del teatro sobre los espectadores del patio de butacas.
    La coreografía del baile de máscaras, compone una de las escenas más inquietantes que he visto en teatro.
    Pero la película está muy bien.
    Un beso.

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  2. Me hubiera gustado mucho ver la función de teatro de la que hablas, gato. Cuando la estrenaron en Madrid estuve a punto, pero al final no pudo ser.

    Me pones los dientes largos con tu descripción de esa barca navegando por un escenario vacío... puedo imaginarme esos candelabros porque son parte viva del recuerdo que tengo del film ... así que en vivo y en directo,uf...

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