viernes, 3 de septiembre de 2010

MI FORMA DE SER



Todos somos como somos. Eso es de cajón. Sin embargo muchas veces nos gustaría ser distintos. Me explico: hay algunas cosas en mí, que no es que me disgusten sino que a veces me complican la vida. Y también me gustaría tener otras cosas de las que carezco por completo. (¿ como cuales?, uf! hay una lista larguísima: disciplina, control emocional, serenidad, constancia, etc. etc.)

Pero hoy me ha dado por hablar de una parte de mí, que creo que es innata. Algo inherente a mi personalidad o a mi forma de ser. Desde que yo puedo recordar -mirando hacia atrás tanto como puedo- ha estado ahi. Yo la definiría como la capacidad de ponerme en la piel de otros. De empatizar con sus sentimientos y pensamientos. De comprender su punto de vista.

Direis que si hago eso es porque muchas veces mi manera de ver las cosas coincide con la de las personas en cuestión. O quizá porque las emociones que esas personas expresan proceden de unas vivencias que yo también he experimentado. Si, no negaré que a veces es así, que me he sentido cerca y en la piel de personas con las que he compartido experiencias, emociones, sensaciones, vivencias, claro!. Pero no hablo de eso.

¿Que dificil que es hablar de estas cosas, verdad?

A ver, ¿cómo decirlo?:yo tomo la perspectiva de los otros. Entiendo sus motivos o sus estructuras sin adoptar -necesariamente- esa misma perspectiva. Sin tener sus ideas, ni mucho que ver con ellos, ni haber vivido o sentido nada parecido.

Sencillamente es como si pudiera hacer el juego de trasladarme emocionalmente a vivir dentro de ellos. Solo que no es un juego. Es como si cambiara de plano y me metiera en su encuadre y viera con sus ojos y sintiera lo que ellos sienten.

Eso me ocurre mucho más a nivel emocional, incluso en personas diametralmente opuestas a mi. Siento lo que sienten. Entiendo por qué se sienten así. Y me implico. Es un proceso. Me pongo en su lugar, ergo les entiendo, ergo, comprendo por qué hacen lo que hacen. Qué les hace ser asi.

Esto no es malo porque genera mucha comprensión en el entorno en que me muevo. También hace que actue con una cierta psicologia con la gente. Pero al mismo tiempo, dado que soy una persona emocionalmente vulnerable -muy emotiva e impulsiva, sensible- hace que me implique en los problemas y los disgustos de los demás. Que los sienta míos.

De la gente que me importa, sí, pero a veces también de los otros. De los simples conocidos. De la gente que se mueve a mi lado. No se, es algo que actua en las dos direcciones. La gente parece percibir que la escuchas realmente, que empatizas con lo que te cuentan y por lo tanto, silenciosamente, piden tu ayuda.

Y yo siento deseos de ayudarles. No sé por qué razón. No soy Santa Juana. Pero me gusta ayudar, me siento bien si puedo hacer sonreir a alguien. Me encanta que se sientan a gusto conmigo. Pero a veces no se puede, a veces no hay nada que puedas hacer, excepto escuchar. aunque pienso que escuchar de verdad ya es mucho.

Pero hay días negros en los qué tú necesitas ayuda, en que necesitas que perciban como te sientes TU, aunque no lo grites. Y no lo ven. Y quizá no es culpa suya, pero una se siente mal. Sientes que deberían oir los gritos del silencio. Percibir las corrientes que arrastran las mariposas negras.

Hoy estaba leyendo "Las Puertas de Anubis", tumbada en mi cama, escuchando "Arrepentido" de Sôber. Se estaba bien, a gusto. Una rendija de sol iluminaba las flores que pinté sobre una de las paredes de mi habitación y arrancaba destellos de la purpurina. Me ha dado por pensar en la felicidad. Mi mente ha empezado a divagar sobre una posible dirección url -imaginaria, por ahora-: sueñoscumplidos.com, por ejemplo.

Imaginaos que en algún lugar de la red hubiera un émpata capaz de "sentir" lo que necesitas y fuera también capaz de convertirlo en realidad. Aunque fuera por un dia...

La idea promete.

Se admiten sugerencias.

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