lunes, 6 de septiembre de 2010

BESOS





Tus besos son diferentes:
como una cámara sellada
que nos envuelve a los dos
en un punto y aparte.

Ese beso primero en el ascensor:
atrevimiento espontáneo,
contacto fugaz teñido de amapola,
bordado con rosas tardías.
Regado con el verso que alimenta el amor
con palabras sinceras.
La sencillez del amor verdadero.

Nuestras miradas también se besan,
resbalan sobre los cuerpos encendidos.
Nuestra voluntad construye un refugio secreto
para gozar de ese amor que no tiene salida,
pero tampoco fin.

El mundo tiene sentido cuando me besas
y no hallo comparación que me agrade.
Solo sé que todo está en su sitio
pero no en calma:

las libélulas baten sus alas,
el viento empuja las nubes,
el agua canta sobre las piedras,
los gatos maullan en los tejados,
las moscas zumban borrachas de fruta y miel.

Todo es un canto.
Nada es cansino.
Los olores tienen nombre y sabor.

Las abejas sonríen.
Los cipreses y los sauces entonan salmos de alegría.
Las aguilas remontan montañas aún más altas.
Los santos se revuelven en sus tumbas.

Y yo muero por uno solo de tus besos.
Velando tu sueño,
resistiéndome a dormir.
Mojando mis ganas en tu cuerpo,
fundiéndome en ti.

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