sábado, 2 de octubre de 2010

FERIA BRUJA








Acabo de volver de pasar un sábado diferente. He ido a la quinta feria internacipnal de Brujería, de Sant Joan Les Fonts, un bellísimo pueblo de la Garrotxa, en la província de Girona, en Catalunya. Se inaguraba hoy, sábado, a las 11 de la mañana, y durará todo el fin de semana. El lugar: El Clot de l'Infern (el Agujero del Infierno). Y como al Infierno se baja por escalones dónde están grabadas las buenas intenciones, el camino es amable: una verde senda que nos conduce al más hermoso prado que se pueda imaginar, rodeado de altas montañas y oscuros bosques; al lado de ríos límpios y de fuentes que murmuran.

El tiempo, por una vez, nos ha acompañado: hemos tenido un espléndido día veraniego, como en la mejor tradición del veranillo de San Martín. Por la mañana, algunas nieblas y luego, en cuanto ha despuntado el dia,un sol radiante nos ha brindado su compañía.

El Clot de l'Infern ha estado muy concurrido por brujos y brujas (muchísimas más brujas, por aplastante mayoría) de todas clases, rangos, edades, venidos de todas las partes del mundo (no en vano es una feria internacional!). Ataviados con imaginación, cuidando el detalle: faldas largas y coloridas, capas aterciopeladas, puntiagudos gorros negros, violetas, rojos, verdes, adornados con grandes hebillas, con flores, con hierbas, con joyas, con cintas, con raso. He visto pasar en bicicleta-tándem pequeñas y encantadoras brujitas, con mariposas dibujadas en torno a los ojos, que les dan un aire de seres fantásticos, irreales. Y circular por el prado todo tipo de animales peludos y noctámbulos (vivos e inertes) convertidos por un dia en transporte para los pequeños de la casa.

Sonaba atronadora la música infernal, pero, de vez en cuando, se les ha escapado otro tipo de música, más bailable. Una tenía la impresión de estar en un típico "envelat" de Festa Major. Por todas partes, puestos ambulantes de venta, con una mercancía muy particular: amuletos, péndulos, ángeles, llamadores, talismanes, totems,fetiches. Productos esotéricos para la casa y el baño, productos mágicos para la piel, para adorno, o para lograr un objetivo concreto. Mil brujas de todo tipo, forma, tamaño y color. De las que dan suerte, de las que obran milagros, de las que dan miedo. De las que hacen reir o soñar. Dulces muy tiernos, extravagantes, deliciosos, con formas atrevidas. Sombreros, pañuelos, camisetas, un mundo de ensueño. Original. Diferente.

Nos han repartido vasos con "caldo de brujas", preparado por un par de ellas, al final de un ritual divertido, que ha cerrado una larga charla explicativa sobre las cualidades de los aceites, las hierbas, las pócimas, las pociones, y el modo de prepararlas. Los oyentes estaban sentados en la hierba, formando un corro. Algunos curiosos iban y venían.

En cada rincón, en cada puesto, ofrecían presentes en forma de ron añejo, servido en vasitos pequeños. También se han regalado raciones de guacamole, nachos y vasitos con zumo de tomate, ofrecidos por Damas Blancas o ancianas brujas coquetas, de mirada dulce. O quizá por muchachas en flor, de cabellos color violeta y pañuelos atados a los familiares gorros brujiles.

Música de tambores, ejércitos de niños tocándolos, desfilando acompañados de los esbeltos gigantes de los cuatro elementos (Tierra, Aire, Fuego, Agua). Gente haciendo cola para tratar de echar una ojeada a su porvenir, en las tiendas de las pitonisas del Tarot. Otros, delante de un cofre antiguo, sacaban la runa celta que les correspondía en suerte, mientras sonreían -un tanto escépticos- al recibir las oportunas explicaciones de los expertos. Talleres infantiles, rodeados de chiquillos. Un corredor del terror improvisado. Talleres para adultos. Tenderetes dónde maestros del maquillaje nos han ofrecido una muestra de su arte. Actuaciones de baile. Servicio de barbería para los caballeros que se han atrevido a poner su cuello en manos de una joven y atractiva bruja.

He tenido que irme y volver a casa, justo cuando empezaban a encenderse las primeras luces. Una parte de mi, se ha quedado con la luna que se refleja esta noche en el "Clot de l'Infern".

Otra vez será.

Es una visita que os recomiendo, aunque sea para gozar de la naturaleza en un entorno privilegiado.

1 comentario:

  1. Twinkle, twinkle little star.... mi hermanita. Soy tu gato de Chesire, que aparece según la luna, pequeña Alicia. Nunca te dejo de mirar, aunque sea cada vez más discreto. ¿Sabes que en origen no era la curiosidad la que mato al gato, sino la prudencia? T'estimo molt, germaneta. Me encantaria que un día me visitaras, como hace tiempo. Ahora soy el único habitante de mi castillo. Echo de menos las espinas de tus rosas, incluso los pétalos de las mías. Scaramouche ha guardado la espada por un largo tiempo. Aún no sabe porqué. Pero creo que iba sonando la hora. Eso sí... añoro las batallas, las conquistas, el cuerpo a cuerpo... dejo de sentirme vivo por momentos y algunas veces me dejo llevar por mi memoria, lo cual me llena de languidez. Vivir de recuerdos es la cara oscura de vivir de fantasías. ¡Cómo te necesito, hermana!

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